Para realizar nuestro experimento necesitamos unos globos de colores, una lupa y la luz del sol. Llenamos los globos de aire y con la lupa concentramos la luz del sol sobre su superficie. Vemos que los globos de colores explotan en pocos segundos pero el globo blanco no explota.
La razón de este diferente comportamiento se debe a que el globo blanco refleja toda la luz que recibe, mientras que si el globo es de color rojo refleja la luz roja y absorbe los demás componentes de la luz blanca. La luz absorbida por el globo rojo provoca un aumento de temperatura en esa región, suficiente para romper el globo y producir la explosión.





Para realizar nuestro experimento necesitamos dos botellas de plástico de 1´5 litros.



En primer lugar, perforamos un agujero de 1 cm en los tapones de las dos botellas.



Luego llenamos una de las botellas con agua hasta aproximadamente tres cuartas partes y unimos las dos botellas por los tapones.
Para unir las dos botellas se puede emplear cinta aislante. Es muy importante una buena unión entre las botellas (no sean tacaños con la cinta aislante)


Cuando la botella con agua está sobre la botella vacía se observa que el agua no cae fácilmente a la botella inferior, pero si le damos un movimiento circular a la botella superior se genera un remolino y el agua cae fácilmente.


Al colocar la botella en la parte superior, no cae agua por la poca compresibilidad del aire encerrado en la botella inferior que no deja espacio al agua que cae. Cuando se genera el remolino al mover la botella superior, se pone en comunicación el aire que hay en ambas botellas y el agua de la botella superior cae fácilmente en la botella inferior.




Para nuestro experimento necesitamos preparar un plano inclinado con un par de varillas y unas cajas. Luego pegamos los dos embudos para formar nuestro embudo-doble.








Si soltamos un cilindro de cartón en el plano inclinado vemos que rueda cuesta abajo por la acción de la gravedad. Sin embargo, si soltamos nuestro “embudo-doble” en el mismo plano inclinado, vemos que “asciende”.






Si nos fijamos atentamente, en la parte superior del plano inclinado aumenta la separación de las varillas, y esto hace que al rodar el embudo cuesta arriba su centro de gravedad (que coincide con el centro geométrico) baje.
Por lo tanto, el embudo, igual que el cilindro de cartón, baja por la acción de la gravedad.

El efecto de una fuerza no depende sólo de su intensidad sino también de la superficie sobre la que se ejerce. Si la superficie es muy grande, el efecto de la fuerza se reparte por toda ella; si, por el contrario, la superficie es pequeña, la intensidad de la fuerza se concentra en ésta y su efecto deformador aumenta. En este caso decimos que la fuerza ejerce mayor presión.

En nuestro experimento, primero empujamos el globo contra unas 20 chinchetas y vemos que no explota. La fuerza ejercida se distribuyó sobre todas las chinchetas y no había suficiente presión sobre ninguna de las chinchetas para que pudieran pinchar el globo. A continuación empujamos el globo contra una única chincheta y vemos que explota. En este caso, toda la fuerza se concentra en un punto muy pequeño y la presión hace que la chincheta atraviese el globo y explote.

Algo parecido sucede cuando el faquir se acuesta sobre una cama llena de clavos muy juntos y todos de la misma altura. El peso del cuerpo se reparte entre la superficie de todos ellos y no le ocurre nada. Pero si se apoyara solo en unos pocos, el resultado sería muy doloroso.